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Croacia

Croacia es uno de los más bellos enclaves del Adriático. Su belleza, que le ha valido el apodo de “la perla del Adriático”, deriva de su riqueza cultural, arquitectónica e histórica, por la que se ha convertido en un gran centro de interés turístico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1979. En los últimos años, la costa dálmata ha ido ganando importancia como destino turístico gracias a su posición estratégica, que permite visitar países colindantes como Montenegro o Bosnia y Herzegovina con trayectos de apenas 30 minutos, y a sus playas de aguas tranquilas y cristalinas, situadas a menudo en entornos naturales de gran belleza, en algunos casos protegidos, como es el caso de la isla de Lokrum, situada frente al casco antiguo de Dubrovnik.

La ciudad se extiende a lo largo de 6 km desde el puente Franjo Tuđman, que salva el río Ombla situado en el Valle Neretva, hasta la península de Sveti Jakob. El casco antiguo se encuentra en la zona sur de la ciudad, y tiene dos puertas principales de acceso: Pile, que da a la plaza desde la cual se cogen la mayoría de líneas de autobús y Ploče, en el otro extremo del casco antiguo, cerca de la playa de Banje.

Dentro de las murallas en perfecto estado de conservación, que constituyen el lugar de mayor afluencia turística en los meses más cálidos del año, hay gran variedad de iglesias, fuertes, monasterios, palacios galerías y museos. Stradun, conocida también como Placa, es la calle principal y se considera, por su tamaño, una de las mayores plazas de Europa. Las características arquitectónicas de la ciudad, junto con el pavimento de piedra que cubre todas y cada una de las calles del casco antiguo, convierte la ciudad en un museo al aire libre.

Fuera de las murallas se encuentra el teleférico que lleva hasta la cima del monte Srđ, de 412 metros de altura. Desde allí se puede gozar de unas vistas maravillosas a la escarpada costa croata que dejan sin aliento a cualquiera. En este enclave también se encuentra el Fuerte Imperial, de más de 200 años de historia, convertido en símbolo de la libertad de la ciudad tras ser escenario de episodios de resistencia claves durante la Guerra de Independencia Croata (1991-1994) que tan asolada y dañada dejó la ciudad por culpa de los bombardeos continuados por parte de serbios y montenegrinos que tuvieron su punto álgido el 6 de diciembre de 1991.   El Fuerte Imperial alberga hoy en día una exposición sobre Dubrovnik en dicha guerra con material fotográfico, armas y objetos de la época.

A pesar de la historia reciente, los orígenes de Dubrovnik son milenarios. La riqueza e historia de Dubrovnik se ha nutrido de las múltiples influencias que ha recibido: a lo largo de los siglos, ha estado bajo dominio veneciano, normando, otomano… Fue precisamente el imperio otomano el que respetó la libertad de la ciudad durante sus invasiones a cambio del pago de un tributo. Este hecho marcó el trazado actual de la frontera con Bosnia, situada pocos kilómetros más allá del monte Srđ, y determinó la creación de la que fuera ciudad libre entre 1358 y 1808 con el nombre de República de Ragusa, que tuvo su época de esplendor en el siglo XVI, cuando su flota naval contaba con alrededor de doscientas naves y era una de las más grandes en el mundo. Sin duda, el mar y el comercio alimentaban la ciudad, centro artesanal en el que se cultivaban artes como la orfebrería, la cristalería o la cerámica que se han seguido practicando hasta la fecha. El fin de la independencia de Dubrovnik llegó con un decreto de Napoleón en 1808, que anexionaba el territorio. Al corto dominio francés, le siguió la anexión al imperio austrohúngaro que controló la ciudad hasta su caída en 1918. En ese momento, la ciudad pasó a llamarse oficialmente Dubrovnik, con la creación del reino de Yugoslavia. Entre 1941 y 1943, las tropas italianas que apoyaban al ejército de Hitler ocuparon el territorio, debido al desafío del rey al Tercer Reich, pero tras la lucha, los partidarios de Tito empezaron a sentar las bases de la nueva Yugoslavia socialista, que llevó en 1963 a designar a Tito como “presidente vitalicio”. Con la muerte de Tito en 1980, la crisis económica y el auge de los nacionalismos, la cohesión social acabó de romperse y el conflicto desembocó en la guerra de Yugoslavia, una de las más sangrientas de la historia moderna y tras la cual, en 1991, Croacia y Dubrovnik adquirieron su estatus actual.

Sin embargo, no todo lo que puede ofrecer la ciudad es historia. Otro de los puntos fuertes de Dubrovnik es su gastronomía. El pescado fresco y el marisco son sin duda los elementos estrella dentro de la gastronomía dálmata. En la gran oferta de konobas (restaurantes típicos) situados dentro y fuera de casco antiguo, se puede degustar todo tipo de pescado y marisco fresco de la zona, en especial calamares, gambas, cigalas, pulpo y sardinas. Otra de las especialidades de la zona son los risottos y los šporki makaruli, plato típico de macarrones preparado para la celebración de San Blas, patrón de la ciudad, que tiene el origen en un plato que las familias bien estantes servían a sus criados de las sobras de la carne de gran calidad que se comía en la festividad.

Por otro lado, Dubrovnik también es buen lugar para los amantes de la aventura y de la naturaleza. Por cualquier todo el casco antiguo es fácil encontrar gran variedad de actividades acuáticas para realizar en las aguas turquesa del Adriático: kayak, motos acuáticas, submarinismo o un simple y relajante paseo en barca. No hay que olvidar que se trata de un destino de playa, por lo que es agradable refrescarse del calor veraniego con un buen baño. Pero no hay que olvidar que las playas son mayormente de guijarros, así que es recomendable ir bien calzado.

Para terminar, no podemos olvidar mencionar la belleza paisajística y arquitectónica de la ciudad, que se ha convertido en uno de los mejores sets de rodaje de grandes producciones como la serie Juego de Tronos. Sus escenarios atraen cada año a miles de turistas. Pero es, sin duda, el encanto y el estilo de vida calmado de esta región, lo que ha atraído a lo largo de los años a grandes personajes famosos como Sir Roger Moore, John Malkovich, Kevin Spacey, Agatha Christie, Elizabeth Taylor, Bill Gates o Roman Abramovich a esta pequeña ciudad.

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