Valencia

No es fácil resumir una visita a Valencia en unas pocas horas sin quedarse con ganas
de querer volver, por lo menos a estarse en la Capital del Turia unos días. Lo
advertimos desde ya. No obstante, si eres de quienes les gustan las visitas exprés y su
estimulante ajetreo: ¡esta es tu guía!
Valencia es una de las ciudades estrella entre los cruceros del mediterráneo
occidental. Es por eso que, si la empresa con la que contrataste tu viaje no te ofrece un
trasporte para visitar el centro de la ciudad, Valencia si lo hace. En la Oficina de
Información Turística del puerto puedes adquirir la Valencia Cruise Card. Con ella
podrás subirte a los autobuses que te dejarán en el corazón de la ciudad por sólo 10
euros, y además incluye una serie de descuentos en diferentes tiendas, museos y
restaurantes. Esta es en mi opinión la mejor opción, pero si no te convence o prefieres
no hacer colas para comprar la tarjeta, siempre podrás tomar un taxi (unos 36€ ida y
vuelta) o coger el metro. No obstante Metro Valencia no es de los metros europeos
más fáciles de tomar, pues en las estaciones es habitual que pasen dos líneas (con
distinto destino) por el mismo andén, suponiendo esto que tenemos que estar muy
atentos para no perder el tren al que queremos subir (o para no subirnos al que no
toca), y además tampoco hay parada especialmente cerca del puerto; así que
descartaremos esta opción, para no perder tiempo buscando y yendo hacia la estación
más cercana.
Lo más seguro es que, tomando los autobuses que pone a nuestra disposición el
Ayuntamiento de Valencia, estos nos dejen en la Plaza de La Reina, en pleno corazón
de Valencia. Partiendo desde aquí, realizaremos nuestra visita al cetro neurálgico de
esta preciosa ciudad.
En la misma Plaza de la Reina se alza la magnífica Catedral de Valencia (llamada
también Catedral del Santo Cáliz), con su mítico “Micalet” (“Miguelete”, en castellano)
custodiando desde la izquierda, la puerta principal de la misma. Aunque se trata de
una Iglesia en la que se celebran cultos, misas, bodas, etc. También podemos entrar a
visitarla sin más, pues en su interior alberga numerosas obras de arte, así como una
copa de más de 2000 años de antigüedad que se dice estuvo en manos de Jesucristo
en la víspera de su pasión, siendo pues el Santo Grial. Si no nos interesan las
cuestiones religiosas y de culto, podemos simplemente entrar para observar su
suntuosa decoración, o para subir a la torre del Micalet, desde la que podremos
observar buena parte de la ciudad.
Andando por la calle de la izquierda de la fachada principal, la Calle del Micalet,
accedemos a la Plaza de la Virgen, donde en Fallas rinden adoración, mediante la
ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados (patrona local). Esta plaza está

presidida por una fuente que representa el Rio Turia, con sus afluentes, a los pies de la
cual, se celebra una vez al mes el tradicional y autóctono Tribunal de les Aigües.
Si seguimos bordeando la Catedral, llegaremos a la Plaza de la Almoina, en la que se
encuentra actualmente un museo dedicado a las ruinas romanas y árabes encontradas
en el subsuelo del centro de la ciudad.
Si, por el contrario, nos despegamos de la catedral y nos adentramos por las calles de
la izquierda de la misma (Calle Caballeros), estaremos adentrándonos en el Barrio del
Carmen, auténtico centro histórico de la ciudad. En el que, si se dispone de tiempo,
podremos perdernos por sus estrechas y caóticas calles. En caso de no disponer de
tiempo, iremos por Calle Caballeros hasta la Plaza del Tossal, en la que tomaremos la
calle Bolsería, hasta encontrarnos con Calle de la Carda, el cual tomaremos en
dirección contraria al tráfico (pues este es un recorrido para hacer a pie) hasta
encontraros rodeados por dos edificios estupendos e imprescindibles de visitar: a
nuestra izquierda, la gótico-renacentista Lonja de Valencia, y a nuestra derecha el
Mercado Central. Si empezamos por la Lonja, luego podremos detenernos en los
barecitos del Mercado Central a tomar un buen almuerzo, sino, lo tomaremos antes,
claro.
La Lonja es un edificio espectacular, en especial por sus columnas y su patio interior.
Pero también por la historia que alberga, que nos traslada a la baja edad media, a la
piratería y las patentes de corso. Tanto si accedemos a ella, como si la visitamos por
fuera, es de especial interés fijarnos en las gárgolas y relieves que presentan los muros
de la misma.
El Mercado Central data de finales del Siglo XIX y destaca por su arquitectura. Mi
recomendación es entrar y pasearlo, comprar fruta fresca de la Huerta Valenciana y
recorrer su enorme superficie. Simplemente precioso.
Saliendo del mercado, seguiremos por la Avenida Maria Cristina hasta encontrarnos
con La Plaza del Ayuntamiento. La Plaza del Ayuntamiento (¡que ya podemos visitar
por dentro!) destaca por sus dimensiones: es necesario que sea así de grande, porque
en justo delante del balcón del Ayuntamiento se planta la tradicional “mascletà”. Un
espectáculo de pirotecnia indescriptible, sólo se entiende si se vive. Una experiencia
única en el mundo.
Volviendo atrás, por la Calle de San Vicente Mártir, regresaremos a la Plaza de la
Virgen, de donde hemos salido. En esta calle podemos encontrar restaurantes en los
que comer una buena Paella Valenciana (¡sin chorizo, por favor!) o incluso comprarla
para take away, si lo que queremos es no perdernos ni un segundo de la ciudad.

Este sería, sin duda, el recorrido digamos clásico para conocer lo más importante de
Valencia (no obstante nos estaremos perdiendo las Torres de Serranos y de Cuart, que
no se alejan mucho del centro y que también es muy recomendable visitar). En
especial, sería importante subir a las Torres de Serranos, que se encuentran justo al
lado del río, en la Calle Blanquería. Desde lo alto de estas, podemos observar el
antiguo cauce del Río Turia, hoy convertido en el pulmón de la ciudad. Un paseo genial
que nos llevará, si bajamos por él, en dirección al mar, hasta el Palacio de las Artes y
las Ciencias.
Tan amado como odiado, tan halagado como criticado, lo cierto es que si dejamos de
lado el simbolismo faraónico (tan ligado con la corrupción política que ha azotado a la
ciudad en los últimos tiempos) de este complejo arquitectónico, podremos casi viajar
al futuro. En 6 imponentes edificios blancos y azules, el afamado arquitecto Calatrava
dejó en Valencia su particular huella. El Hemisférico, el Museo de las Ciencias, el
Oceanográfico, el Palacio de las Artes, el Umbracle y el Ágora. Por sus características,
por su tamaño y por su importancia, casi deberíamos dedicar un artículo aparte para
describir con precisión cada uno de estos edificios y su función. Si prefieres un turismo
diferente, alejado de los centros históricos y centrado en la cultura y la ciencia, este es
tu destino en la ciudad. Si ya has visto el centro en otra visita, no lo dudes y acude a
esta maravilla del Siglo XIX.

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