Liverpol

Has llegado a la ciudad de Los Beatles, tienes poco tiempo y tiemblas ante la
idea de no aprovechar bien la visita. Tranquilo, Liverpool es la ciudad perfecta
para un plan de fin de semana.
La misma ciudad te lo pone fácil, casi todos sus lugares más conocidos que
visitar se encuentran cerca los unos de los otros y en el mismo centro. Así que
puedes ir dándote un paseo relajante, practicar tu inglés y cumplir con la visita
en dos días como mucho.

Liverpool tiene dos grandes catedrales, muy diferentes pero muy a tener en
cuenta ambas. La Catedral Anglicana, que es la más grande de todo Reino
Unido y que fue construida en el siglo pasado, y la Catedral Metropilitana, cuya
fachada no se parece en nada a lo que hayas podido ver en un edificio de la
iglesia. La anglicana no solo se distingue por sus amplios arcos si no que
también por las cafeterías, tiendas y restaurante que tiene en su interior. De
hecho, se puede alquilar para eventos privados. La metropilitana no se queda
atrás, con su arquitectura casi de nave espacial y con su interior, moderno,
muy moderno, tanto, que el gran número y variedad de luces hace parecer que
te encuentras en el centro de una pista de baile. La visita a la Catedral
Metropolitana es gratuita en las siguiente franja horaria: De lunes a domingo
de 7:30 a 18:00. La Catedral Anglicana está abierta todos los días de 8:00 a
18:00 y es gratis, aunque no se toman a mal una donación.
Cuando vayas de paseo de una catedral fascinante a otra, puedes encontrarte
por medio, en Hope Street exactamente, unas 27 maletas y 2 guardaguitarras.
No intentes llevártelas o desvalijarlas, es una obra de arte, “A case history”.
Muchos poetas, cantantes y escritores han dejado allí la suya, por supuesto, y
como no podía ser de otra manera en Liverpool, también Lennon y McCartney.
Si bajando desde la Catedral Anglicana ves un arco grande, como muy chino,
pues entonces, amigo, has dado de frente con el Barrio Chino de Liverpool y el
arco que preside su entrada. Últimamente el barrio no vive sus mejores días, la
mayoría de sus establecimientos han sido desalojados pero aún puedes darte
un paseo y disfrutar de su iconografía y decoración.
El próximo paso en una ciudad costera es pasarse por su muelle, Albert Dock,
el lugar más concurrido de la ciudad. Un pedazo de historia en el que podrás
tomarte una buena pinta, un café o incluso comer o cenar. Para una mayor
comodidad, los mejores museos de la ciudad se encuentran allí todos juntos: el
museo Internacional de la Esclavitud y el Merseyside Museo Marítimo, el museo
de Historia de los Beatles, el museo de arte Tate Liverpool… Todos son gratis,
salvo el de los Beatles que cuesta 18,50 euros y cuyo horario en verano es de
09:00 a 19:00 y en invierno de 10:00 a 18:00.
Si lo que quieres son fotografías típicas en Mathew Street las tendrás, es allí
donde se encuentra el mítico Cavern, local donde comenzaron a tocar los
Beatles y del que yo no pude salir, invadido por su magia, en horas. A su frente

se encuentra el “The Cavern Wall of Frame”, muro donde se pueden ver todas
aquellas bandas que tocaron alguna vez en ese local. Te sorprendería ver
cuantas de tus bandas favoritas pasaron por allí. Rigiendo el muro y amable
para hacerse fotos con quien quiera que pase, se encuentra John Lennon,
bueno, su estatua, que nos recibirá encantados y que no nos pedirá que lo
etiquetemos en la foto al subirla a Facebook. El horario de The Cavern es de
10:00 a 1:30. La entrada es gratuita pero te aseguro que el sitio te pedirá
beberte una buena pinta.
Como Londres, en Liverpool habrá comida proveniente de todos los lugares del
mundo, pero si quieres tomar un plato popular de la zona, salvando Fish and
chips que todos conocemos, puedes probar otros, como la Sheped ́s Pie, un
pastel de carne de cordero picada cubierto de puré o el Fish and orange,
pescado a la plancha con naranja frita. Es más digerible que el Fish and chips.
De postre hazte con uno de esos Crumbles tan famosos que tienen. Son unos
deliciosos pasteles de fruta cubiertos de crujiente pan rallado. La franquicia
Wetherspoon, situada por toda Inglaterra ofrece muchos de estos platos. Otros
restaurantes recomendables para probar exquisiteces de la zona pueden ser
The Pumphouse en Albert Dock o The Slug and Lettuce, a pocos pasos del
Cavern Club.

La manera más desahogada y práctica de recorrer Liverpool es usando su red
de autobuses. No gastarás mucho en ellos y podrás elegir entre los diferentes
bonos de viaje dependiendo del tiempo que quieras quedarte en la ciudad. Hay
dos estaciones en el centro, Liverpool One y Queen Square. Merseytravel es la
empresa detrás de la flota de autobuses.
El opuesto en precio a los buses, sería la opción de los taxis, aunque bastante
más caros también igual de disponibles y útiles.
Si lo tuyo es pedalear, la ciudad ofrece en multitud de puestos de alquiler de
bicicletas para recorrer los paseos de una forma sana y agradable.

Pero el transporte más característico, al disponer de puerto Liverpool, es el
ferri. Cruza el río Mersey desde Pier Head hasta Seacombe. Hay una versión
para turistas que alargar el recorrido y deja a sus pasajeros apearse y volver a
subir cuantas veces hagan falta.
¿Estando en Liverpool que más propio que traer de souvenir uno de los muchos
objetos de merchandising de Los Beatles? Los encontrarás por todas partes y
de todo tipo: camisetas, mecheros, figuritas, tazas, incluso… cubertería.
Lo que más me gustó de Liverpool, sin duda, fueron las horas que pasé
embelesado en el The Cavern, la mítica gruta excavada en las profundidades
de la ciudad que propulsó a la fama a los Beatles. Allí pude regodearme en su

música y ver todas las firmas de personajes famosos y de fans que habían
pasado por el local.
Como todo en Inglaterra lo peor de Liverpool puede ser su tiempo. Pese a estar
en la costa, es normal que te llueva o te haga un día nublado. No es como las
ciudades costeras a las que estamos acostumbrados en el levante español.
Ellos cambiarían, sin dudarlo, todas sus libras por un poco de nuestro amado
sol.

Si tuviera que definir la escala y visita en Liverpool con una frase sería la de
“Bienvenidos al puerto musical”, ya que todo está tematizado con esos dos
agradables aspectos.

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