Catedral de Palermo

La actual Catedral de Palermo, que se halla muy cerca del Palacio de los Normandos, fue construida sobre la antigua basílica edificada alrededor del siglo IV y que durante la dominación árabe había sido transformada en mezquita. El poder cristiano volvió a manos de los normandos, que decidieron construir grandiosas catedrales en todas aquellas ciudades donde hubiesen tenido lugar las batallas más crueles. De aquí nace, por lo tanto, la majestuosidad de esta obra cuyas originarias influencias religiosas y arquitectónicas, han afectado siempre las numerosas modificaciones a las que ha sido objeto a lo largo de los siglos por varias razones (fenómenos sísmicos, consolidación de la estructura, etc). Así, esta gigantesta catedral presenta características típicas de las varias corrientes artísticas, tanto en su estructura externa como en su interior.

Es el principal lugar de culto para los católicos de Palermo y ha sido dedicada a Asunción de la Virgen María, cuya imagen se encuentra presente en varios elementos: cuadros, frescos, estatuas y hasta una capilla dedicada exclusivamente a la misma.

Esta catedral, además de su función de culto religioso, era el lugar donde fueron coronados los reyes normandos, swevos y catalanes, así como también los reyes Víctor Amadeo II de Saboya y Carlos III de Borbón.

Su planta es de cruz latina y posee tres naves separadas por columnas, cada una de las cuales cuenta con la estatua de un santo. El suelo de la nave central presenta una magnífica meridiana de mármol, que incluye taraceas de colores que representan los signos del zodiaco. Llama muchísimo la atención su estupendo altar central, debido a los preciosos materiales con los que está realizado: bronce, mármol y lapislázuli. Sobre el presbiterio, asimismo, saltan a la vista el maravilloso coro en puro estilo gótico-catalán realizado en madera y la sede episcopal realizada en parte con antiguos mosaicos. Es interesante observar también los frescos presentes en la cuenca del ábside, en cuanto representan el momento en el que los cristianos recuperaron el poder en Sicilia.

Además de la Asunción de la Virgen María, la Catedral de Palermo venera también a Santa Rosalía, que es la patrona de la ciudad, y a ella dedica la estupenda capilla que se encuentra a la derecha del presbiterio. En su interior se halla una urna de plata que contiene sus reliquias.

A la izquierda del presbiterio, a su vez, está la denominada “Capilla del Santísimo Sacramento”. Es la capilla más elegante de la catedral y contiene elementos realizados con materiales preciosos como el oro y el lapislázuli.

La naves laterales están divididas en capillas dedicadas la mayor parte a varios Santos y Santas. Cada una de ellas cuenta con su propio altar y están adornadas con bellísimos cuadros, telas pintadas, estatuas, bajorrelieves y pilares de mármol. Además de dichas capillas, la nave derecha tiene otras dos, que se comunican entre ellas, con tumbas reales. Entre otros, aquí yacen los restos de Rogerio II y Federico II en sendos monumentales sarcófagos. Por último, sobre la nave izquierda, la primera capilla contiene la pila bautismal que es una auténtica obra de arte. La pila, hecha de piedra y con forma octagonal, presenta en cada uno de sus lados bajorrelieves que reproducen 8 escenas de la Biblia referentes al bautismo, así como también posee un hermoso pedestal que refleja el pecado original, con Adán y Eva, el árbol, la serpiente y la manzana.

Ya en el exterior, sobre la fachada principal caben destacar sus dos enormes arcos a punta de puro estilo árabe, el magnífico portal de estilo gótico, las almenas que coronan los muros, los numerosos campanarios de estilo neogótico que pueblan la torre principal y los dos bellísimos torreones situados en ambas esquinas.

Además de la fachada principal, la catedral tiene otras tres prospectivas que presentan varios elementos de gran interés histórico y arquitectónico.

Así, la fachada Norte o lado izquierdo de la catedral, está unida al llamado “Pórtico de la Coronación”, que formaba parte de una antigua capilla. Los reyes apenas proclamados, se asomaban desde aquí para saludar al pueblo.

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