Lampedusa

La Isla de Lampedusa es la mayor de las tres islas que forman el archipiélago de las Pelagias, junto con Linosa y Lampione (esta última deshabitada). Es un pequeño paraíso situado en el Mar Mediterráneo, entre Sicilia y Túnez, que permitirá a sus visitantes gozar de unas vacaciones de sol, mar y tranquilidas. Aquí la vida nocturna se basa en un buen paseo por su calle principal, la Via Roma, donde se halla numerosas tiendas que están abiertas hasta bien pasada la noche.

Para llegar a la isla se puede decidir si hacerlo en avión (Lampedusa cuenta con un pequeño aeropuerto que la conecta durante todo el año con el aeropuerto de Palermo y de Catania, y solo durante el verano, con los de las principales ciudades italianas), o por mar (más económico que el anterior) desde el puerto de Porto Empedocle, en la provincia de Agrigento. Se podrá elegir entre utilizar el transbordador, que permite embarcar sin problemas cualquier medio de transporte terrestre a bajo coste y que emplea unas ocho horas en llegar, o el aerodeslizador, que emplea unas cuatro horas. Destacar que el viaje por mar puede ser ocasión además para encontrar grupos de delfines saltando sobre las aguas.

Lo primero que se aconseja al llegar a Lampedusa es alquilar un medio de transporte, si es que no se viaja con él, ya sea moto o coche (por la isla circulan sobre todo los característicos Mehari), a pesar de su tamaño de siete quilómetros de largo por tres de ancho, ya que facilitará moverse con mayor libertad.

En la parte este y sur de Lampedusa se sitúan varias playas y calas, de arena y guijarros, y a casi todas ellas es posible acceder a pie sin mucha dificultad. En cambio, en la parte norte su costa está formada por acantilados abruptos que solo se pueden ver desde lo alto y/o en barca: todo turista que se encuentre en este paraíso no debería saltarse una excursión a su alrededor, y si las corrientes son favorables, se podrán ver desde cerca las numerosas ensenadas y cuevas que presentan sus rocas. Esta excursión además permitirá darse un buen baño en estupendas piscinas naturales, acercarse a algunas de las playas de difícil acceso a pie, practicar esnórquel y visitar la estatua de la Madonna del Mare, sumergida en las cercanías de la playa de los Conejos.

A continuación se expone una lista de las playas y calas de Lampedusa, tomando como punto de salida el centro de la ciudad y siguiendo en el sentido de las agujas del reloj. La playa denominada Guitgia se encuentra en la bahía del puerto y es la más cercana al casco urbano, por lo que suele ser una de las más concurridas. Su arena es fina y es la mejor equipada de la isla, con locales, tumbonas y sombrillas. Muy cerca se encuentra Cala Croce, que es una ensenada natural de arena blanca fina y de mar cristalino y azul. Cerca del acceso a dicha cala, se encuentra un desvío que lleva a la Cala Porto N’Tone, pequeña playa de arena blanca fina y con un fondo marino estupendo ideal para los apasionados de esnórquel. A continuación se encuentra Cala Madonna, una grande y espléndida playa de arena clara, que como las anteriores, posee unos fondos estupendos que fascinarán a los amantes del esnórquel. Siguiendo las indicaciones que conducen al Camping La Roccia, y atravesando el mismo, se llega a una minúscula playa denominada Cala Greca que se encuentra flanqueada por dos escolleras. Sus aguas son de color azul turquesa, cristalinas y transparentes. Se sigue con Cala Galera, una de las más ignoradas dada la dificultad de acceso ya que se debe bajar por un sendero de tierra bastante resbaladizo, por lo que es aconsejable equiparse con zapatillas deportivas. Poco apto para familias con niños, a quienes se propone visitarla durante la excursión en barca. La playa consta de pequeñas cuevas y se halla repleta de curiosos peces. Sigue la Grotta Tabaccara, accesible exclusivamente con barca, que es una bellísima bahía que forma una especie de piscina y cuyo mar es azul trasparente. Más adelante se halla la famosa playa de los Conejos (Isola dei Conigli en italiano), meta de la tortuga Boba (Caretta Caretta) a la que acuden para deponer sus huevos. Esta playa ha sido reconocida como una de las más hermosas del mundo. Su acceso requiere bajar a pie por un sendero de unos 700 metros de longitud y durante su recorrido, se podrá gozar de unas estupendas vistas. La playa es de arena blanca y el agua es límpida y de color azul turquesa. A continuación se encuentra Cala Pulcino, una playa formada por guijarros blancos a la que se aconseja acceder con la barca (hacerlo a pie no es imposible, pero requiere atravesar un largo sendero que pasa entre pequeñas colinas, pudiendo emplear de los 30 a los 60 minutos). La arena blanquísima de sus fondos da a esta playa la apariencia de una espléndida piscina natural. Se encuentra repleta de peces de colores, lo que la convierte en meta ideal para los apasionados del esnórquel. Sobre la costa noreste de la isla se encuentran varios rincones perfectas para los amantes de las playas rocosas: Cala Calandra y Cala Creta, que están constituídas por una plataforma de roca que forma una escalinata natural que acaba en el mar; y la playa Mare Morto, encantadora cala rocosa de aguas cristalinas y con un fondo maravilloso. Cala Pisana es otra bahía natural que presenta una pequeña y encantadora playa frecuentada, sobretodo, por los habitantes de Lampedusa. Para los amantes de la intimidad y de la tranquilidad, es ideal la Cala Uccello, pequeña playa de arena rodeada por rocas y de aguas azules y cristalinas. Muy cerca del aeropuerto encontramos la Cala Maluk, formada por rocas y con un mar transparente y cristalino. Ideal para las familias con niños así como para los amantes del esnórquel, cerca de puerto se halla Cala Francese, con sus aguas límpidas y sus hoyos rocosos de rica fauna y flora marina. A pocos pasos de aquí, cabe señalar por último las Grottacce, que son un conjunto de cuevas rocosas que pueden ser exploradas buceando o en barca.

También podría gustarte Más del autor

Deja una respuesta