Napoles

Nápoles, situada en la Campania, es la ciudad más poblada del sur de Italia.
Su mezcla de colores, culturas e historia hacen de ella una ciudad mágica a la que acuden anualmente un gran número de turistas deseosos de conocer la verdadera cultura italiana.
Por ello, la ciudad de Nápoles ofrece a las personas que quieran visitarla una gran diversidad de atracciones para los amantes de la historia, el arte, la gastronomía, las compras, el ocio nocturno…
Lo que más nos gusta de Nápoles es su color, gastronomía y contaste entre el casco antiguo y el resto de la ciudad.

Lo que menos nos gusta de Nápoles es que tienes que estar pendiente a posibles robos y timos (muy comunes) y el tráfico, porque verás que conducen muy mal y que es muy común ver a tres personas en una moto. Así que siempre mira al cruzar.

¿Qué ver?

Hay lugares de Nápoles que deberían ser visitados obligatoriamente, aquí tienes algunos de ellos:
Piazza del plebiscito: construida por Gioacchino Murat, está situada en el centro de Nápoles y y recoge la Bliblioteca Nacional más grande del sur del país y el Palacio Real.
En la actualidad, la plaza es utilizada para fiestas, conciertos, mercados navideños y lugar de manifestaciones.

Además, en la plaza se encuentran dos estatuas ecuestres y, la cultura napolitana, dice que quien logre atravesar la plaza con los ojos vendados y toque una de las estatuas, gozara de buena suerte. Así que… ¿por qué no probarlo?

Teatro de San Carlos: situado detrás del Palacio Real, fue construido en 1737 y es el teatro de ópera que continúa en activo más antiguo del mundo. Por lo que actualmente se pueden disfrutar de conciertos y obras en él.
Si desean conocerlo, se realizan visitas guiadas de 45 minutos de duración y en varios idiomas todos los días.
Horario de lunes a sábado: 10:30h; 11.30h; 12:30h; 14,30h; 15:30h y 16:30h
Horario del domingo: 10:30h; 11:30h y 12;30h.
Precio de la entrada: 6€ normal, estudiantes 3€.

Galería Umberto I: se encuentra frente al Teatro de San Carlos. Esta preciosa galería fue construida en 1890 y por ella se puede pasear disfrutando de su arquitectura y de los mosaicos que en ella se encuentran, además de las tiendas, restaurantes y cafeterías que también se encuentran en su interior.

Castel dell’ovo: este castillo, que se encuentra en la costa de la ciudad, debe su nombre a una leyenda que cuenta que en el interior de este se esconde un huevo que protege y sostiene el castillo, si este huevo se rompiera, ocurrirían grandes catástrofes en la ciudad.
Desde el castillo se pueden contemplar unas magníficas vistas de la ciudad y del Vesubio.
La entrada es gratuita.

Castel Nuovo: fue construido por el monarca Carlos I de Anjou en 1270 y fue escena de diferentes conflictos bélicos.
Se encuentra próximo a la galería de Umberto I y actualmente se puede visitar y es utilizado como Museo Cívico de Nápoles.
Horario: de lunes a sábado de 9:00h a 19:00h
Precio: 6€.

Spaccanapoli: o lo que es lo mismo, el barrio español. Se encuentra en el casco antiguo de la ciudad. Sus estrechas calles llenas de cuestas y ropa tendida son las más visitadas por los turistas. Pero que no te engañe su nombre, no es un sitio poblado de españoles, se le conoce así porque antiguamente se hospedaban ahí los soldados españoles y se convirtió en un lugar dónde la gente iba a divertirse y a delinquir.
Hoy en día debes ir con cuidado si quieres visitarlo, pues los robos son frecuentes.

San Gennaro: los amantes de las navidades verán en esta calle un pequeño paraíso, pues durante todo el año se venden figuras artesanales para el belén.

¿Dónde comer?

Nápoles es famosa por su gastronomía, de hecho, es la ciudad dónde nació la pizza, por lo que no te puedes ir sin probar la pizza margarita.
Da igual dónde vayas a comer, porque en todos los restaurantes las hacen genial, pero los más conocidos son:
Pizzeria da Michelle: via Luca Giordana, 62.
Pizzeria Gino Sorbillo: via dei Tribunali, 38.
Debes tener en cuenta que, al ser restaurantes muy conocidos, siempre hay mucha gente esperando a entrar.

En definitiva, Nápoles es una ciudad que no deja indiferente a nadie, así que disfruta de ella, contempla sus vistas, descubre su historia, compra una figura en San Gennaro y, sobretodo, come mucha pizza, aunque vuelvas con algún kilito de más.

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