Selinunte

Selinunte fue una antigua ciudad griega, cuyas ruinas se hallan en el territorio del municipio de Castelvetrano, en la provincia de Trapani, sobre la costa oeste de Sicilia. Se encuentra sobre un acantilado, lo que permite contemplar desde ella unas vistas espectaculares del Mar Mediterráneo.

Hoy en día la ciudad se engloba en el estupendo Parque Arqueológico de Selinunte, el más grande de Europa con sus casi 40 hectáreas. Está dividido en cinco zonas: tres colinas, la acrópolis y las necrópolis. A lo largo y ancho de este Parque será podrán observar restos de imponentes templos, destruídos sobretodo a causa de los terremotos que tuvieron lugar durante la Edad Media, así como tambien de un santuario y tumbas, entre otros muchos estupendos elementos arquitectónicos. Dadas las distancias que se necesitan recorrer para poder visitarlo completamente, el Parque dispone de unos trenes eléctricos conducidos por especialistas, que pueden llegar a transportar grupos de hasta 160 personas.

La primera de las colinas es la situada al este de Selinunte y en ella se distinguen tres templos, uno de los cuales (el Templo G) es el de mayor dimensión de toda la ciudad. Éste se halla completamente destruído aunque son visibles numerosos restos de las columnas que lo componían. En cambio, los Templos E y F aún mantienen en pie algunas de las columnas y son visibles parte de sus decoraciones. Al centro de la ciudad se levanta la colina denominada Manuzza, que era donde se encontraba la parte más antigua de la ciudad. En ella se puede observar una pequeña necrópolis. Al oeste de la ciudad, siguiendo el curso del río Modione, se encuentra la colina Gàggera en la que se halla la zona sagrada del Santuario di Dèmetra Malaphóros. Las antigüedades descubiertas aquí están expuestas en el Museo Arqueológico Nacional de Palermo.

La acrópolis se caracteriza por la clara presencia de dos enormes arterias principales, de nueve metros de ancho, que se interseccionan y desde donde nacen las varias calles que componían la ciudad. Rodeando la acrópolis se observan los restos de la fortificación, realizada con grandes bloques de piedra caliza, y que se encontraba interrumpida por cinco torres y por tres puertas que se abrían en las extremidades norte, este y oeste de las calles principales. Además de contar con restos de lo que fueron las casas, en la acrópolis se hallan también cinco estupendos templos dóricos: de los Templos O y A quedan pocos restos, distinguiéndose mayormente la base; del Templo B, del que quedan pocos restos, y dado su pequeño tamaño que nada tiene que ver con el resto, no se sabe todavía cuál podía haber ser su función; del Templo C, el más antiguo de la zona, quedan aún en pie algunas de sus columnas así como parte del peristilo; y del Templo D todavía resisten algunas columnas y una buena parte del peristilo.

La necrópolis de Selinunte se ha identificado en tres áreas separadas: la más grande a las afueras de la ciudad, sobre el lado oeste de la colina Gaggera, donde se ha descubierto, gracias a los estudios realizados y a los restos hallados, que se practicaba la incineración de los cadáveres además del entierro; una más pequeña dentro de la ciudad, sobre el lado noreste de la colina Manuzza, en la que se encuentran tumbas de diferentes tamaños excavadas en las rocas; y la última, al norte de la colina este, donde destaca una grande fosa triangular, seguramente dedicada al sacrificio de animales ya que en ella se han hallado restos de éstos, objetos de terracota y jarras. La gran parte de estas antigüedades están expuestas en el Museo Civico di Castelvetrano.

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