48 horas en Estambul

Mapa de Estambul

Si llegáis en crucero en Estambul, os daréis cuenta que es uno de los más importantes del Mediterráneo (ha sido nombrado el Mejor puerto de cruceros de Europa “Europe’s Leading Cruise en 2013” en los World Travel Awards) y resulta esencial para las compañías navieras que hacen escala en los cruceros por el Mediterráneo Oriental, Islas Griegas y Turquía.

En la actualidad, el puerto cuenta con tres terminales, que tienen una acogida de 10.000 personas cada hora. Existe un gran parking que puede ubicar a 200 vehículos.

 

Primer día en Estambul: Monumentos y sitios de interés en Sultanahmet

 

Llegamos temprano y nos informamos que la mejor forma para trasladarse al centro es el tranvía, recorre unos dos kilómetros hasta el centro y tarda aproximadamente 20 minutos. Resulta muy económico (1,5 liras).

Nos decidimos por ir a la zona de Sultanahmet, que es donde hay una mayor concentración de monumentos y sitios de interés. El tranvía nos llevaría al Gran Bazar (estación Suleimanye), pasando antes por Santa Sofía, el palacio de Topkapi y la Mezquita Azul (estación Sultanhamet). Qué duda cabe que estos tres lugares, entre otros, son de visita obligada para el turista.

Santa Sofía está situada en el punto más alto de Estambul. Es una de las obras maestras del arte bizantino. Se construyó entre los años 532 y 537 durante el gobierno de Justiniano.

En sus inicios era una iglesia, hasta que en 1453 fue tomada por el Imperio Otomano, que la convirtió en Mezquita. En 1935, el templo se transformó en un Museo.

Su bóveda es majestuosa y mide 56 metros. El interior de Santa Sofía es impresionante, su sala principal tiene unas dimensiones de 70 por 74 metros. La decoración y las columnas de la sala no te dejarán indiferente.

Según paseábamos por su interior y admirábamos su enorme belleza no dejábamos de pensar en la capacidad de resistencia del templo que había sobrevivido, durante todo este tiempo, a innumerables planes para destruirlo.

En la segunda planta podremos ver unos mosaicos de extraordinario valor histórico, además de la tumba de Enrique Dándolo (duque veneciano).

 

El horario de visita es de 09:00h. a 17:00h. El precio de la entrada es de 30 liras (niños gratis).

La siguiente visita fue al Palacio de Topkapi, su construcción fue ordenada por el sultán Mehmet II, en el siglo XV, hasta que fue sustituido por el Palacio de Dolmabahce (mezcla de estilos occidentales, barrocos, neoclásico y rococó) y que fue residencia de los sultanes desde 1856 hasta 1924, también merece la pena una visita

El Palacio de Topkapi resulta uno de los lugares más interesantes de la ciudad, representa el poder otomano y fue la residencia oficial de los sultanes durante más de 400 años, hasta 1853.

 

Las visita turísticas acceden por la Puerta Imperial y en sus jardines se encuentra la Iglesia de Santa Irene que es la más antigua de Estambul. La zona pública del Palacio contiene los pabellones del Tesoro y en la zona privada está el Harem. Solo podemos ver un 10% del tesoro que existe en Topkapi.

 

En la zona privada, el Harem es la zona

mas curiosa (además del Harem,

podemos encontrar salas muy interesantes).

En sus dependencias solo podían entrar los

sultanes, sus hijos y el jefe de los eunucos

(ejército que los protegía). En cuanto a las

mujeres podían entrar las esposas del sultán,

las concubinas y las sirvientas.

 

La colección de azulejos y frescos de pintura que podemos encontrar en el Palacio de Topkapi es impresionante.

El horario es de miércoles a lunes de 09:00h. a 17:00h. El precio es de 30 liras y la entrada al Harén de 15 libras.

Se encuentra situado detrás de Santa Sofía y la estación de tranvía es la misma: Sultanahmet (línea T1).

A los pies del Palacio de Topkapi, podemos disfrutar del Parque Gülhane, el más antiguo de Estambul, es un lugar precioso para pasear y su tranquilidad invita al descanso.

 

  1. A unos minutos andando desde el palacio, se encuentra la Mezquita Azul. Se construyó en 1609 por orden de Ahmet I. Cuenta con seis minaretes, grandes cúpulas y 200 vidrieras venecianas. La obra fue encargada al arquitecto Sedefkar Mehmet Ağa.

 

En la parte inferior y en cada pilar, situado en el interior de la mezquita, está revestido con más de 20.000 azulejos, fabricados en Iznik de cerámica, hechos a mano y de color azul, de ahí su nombre.

Está situada en la Plaza Sultanahmet y se puede visitar todos los días de 09:00h. a 19:00h. El precio de la entrada es gratuito.

  1. Al Oeste de la Mezquita Azul se encuntra la Cisterna de Yerebatan, se trata de una de la múltiples cisternas que existen en Estambul. Se construyeron como reservas de agua en caso de que la ciudad fuera atacada.

Para dotar de agua a la cisterna se recurría a los acueductos de Valente y de Adriano. Se calcula que podría almacenar unos 100.00 m3 de agua, en unas dimensiones de 140 por 70 metros. Cuenta con 336 columnas y dos de ellas tienen como base una cabeza de Medusa.

 

El horario es de miércoles a lunes de: 09:00h. a 18:30h. y el precio de la entrada es de 20 liras.

  1. En esta zona y aunque apenas se conservan piedras del Hipódromo de Constantinopla, no puede faltar la visita al Obelisco de Teodosio, Obelisco de Contantino o Fuente Alemana. El paseo hasta llegar al obelisco ofrece una de las zonas más bonitas de Estambul plagada de árboles y de puestos callejeros que ofrecen comidas típicas como el simit, una deliciosa rosquilla de sésamo.

La tarde iba cayendo y ninguno de nosotros teníamos fuerzas para seguir caminando. Decidimos retirarnos a nuestro hotel que estaba muy cerca del casco antiguo de Sultanahmed.

Habíamos pasado un día lleno de emociones y mañana nos esperaba el Gran Bazar, con más de 3.600 tiendas.

Segundo día en Estambul: Visita al Gran Bazar y al Cuerno de Oro

Nos despertamos temprano y llenos de energía para aprovechar el día al máximo. Durante el desayuno no paramos de hablar de todo lo que habíamos visitado y del especial encanto que tiene la ciudad de Estambul.

  1. Llegó el momento de tomar el tranvía (Beyazit línea T1); tener en cuenta que los taxis son más caros pero el precio máximo no debería exceder de 35 liras, el tranvía nos deja frente a la puerta del Gran Bazar (puerta de Carsikapi).

Resulta una visita obligada, creo que no conozco a nadie que haya viajado a Estambul y no haya visitado el Gran Bazar.  Es el sitio ideal para realizar compras de artesanía, ropa, joyas… así que prepararos para regatear.

El Gran Bazar de Estambul tiene más de 3.600 tiendas que se reparte en 64 calles. Para poder acceder el recinto tiene 22 puertas y ocupa una extensión de 45.000 metros cuadrados.

Se puede dedicar en la visita el tiempo que se quiera, imaginaros con esa dimensión y esa oferta, podríamos pasar una semana entera sin salir!

El horario de visita es de lunes a sábado de 08:30h. a 19:30h. y los domingos está cerrado.

Pasear por el barrio que rodea el Bazar es otra agradable experiencia. El zoco está más dedicado a los estambulíes  que al turista, se nota que mejoran los precios y  su calidad es excepcional.

  1. Antes de cruzar el Cuerno de Oro por el puente de Gálata paramos en la Mezquita Nueva (Yeni Cami), en el barrio de Eminönü. La mezquita se construyó entre 1597 y 1663 y fue el proyecto de dos mujeres, las madres de Mehmet IIIy de Mehmet IV respectivamente.

Tiene unos magníficos azulejos florales y está abierta, incluso a la hora del rezo.

A unos cien metros, merece la pena visitar el bazar de las Especias, que fue construido como parte del complejo de la Mezquita Nueva en 1664.

  1. El puente de Gálata permite el acceso al Estambul más moderno y con vida nocturna: el barrio de Beyoglu que está repleto de galerías de arte, cafés, restaurantes … Su principal avenida deja latente que Estambul es una ciudad moderna y en continua ebullición.

Los transbordadores que salen desde el puente de Gálata trasladan cada mañana a cientos de personas desde Asia hasta Europa. Pasan, aproximadamente cada media hora, y su precio es muy económico cuestan 1,30 liras, los habitantes de Estambul utilizan estos ferrys como transporte habitual.

Atravesar el Cuerno de Oro es una experiencia inolvidable y una de las mejores que se pueden vivir en Estambul. Atrás queda el bullicio del puente, repleto de vendedores y pescadores; comienza a sentirse el silencio y la imagen de las cúpulas de las mezquitas quedará en la memoria del visitante.

Merece la pena el viaje en barco y pasar la mañana en el barrio de Kadikoy, antiguo asentamiento calcedonio. El regreso es recomendable hacerlo al atardecer, dudo que exista en el mundo unos cambios de luz y de color tan sorprendentes.

Otra excursión necesaria si viajamos a Estambul, es recorrer en ferry su vía principal: el Bósforo. Se puede contratar una excursión privada o ir en ferry público, que por sólo 4 euros disfrutarás de un paseo de 90 minutos, donde se puede contemplar las casas griegas y otomanas del siglo XIX.

Aunque no tuvimos ocasión de realizarlo pero mi compañera me habló sobre unos ferrys nocturnos que realizan el mismo recorrido y creo que resulta un viaje impresionante.

Esta noche cenaremos en un lugar emblemático: la Torre Gálata, donde se disfruta de las mejores vistas de Estambul. Subiremos en funicular desde el Puente de Gálata. Disfrutar de una noche especial con espectáculo, cena y barra libre se puede hacer por unos 60 euros.

Después de pasar un gran día, nos desplazamos a nuestro Hotel en taxi (pactamos el precio de antemano) y nos costó 20 liras.

Tercer día. Visita a la Iglesia de San Salvador en Chora. Baño Turco y Almuerzo en Enjoyer.

No podíamos abandonar Estambul sin visitar la Iglesia de San Salvador en Chora. Si os gusta disfrutar del arte bizantino, en esta Iglesia encontrareis uno de los mayores exponentes. Se construyó aproximadamente en 1321 y los frescos y mosaicos que contienen están considerados como los mejores conservados del mundo.

Tras la conquista de Constantinopla por el Imperio Otomano fue convertida en Mezquita, hasta que en 1948 comenzó a restaurarse y diez años después fue abierta al público.

La única pega es que está situada un poco lejos del centro, hay que ir en taxi, y el precio de la entrada resulta un poco caro: 15 liras. El horario de visita es de jueves a martes de 09:30h. a 17:00h.

Después de nuestra visita a la Iglesia de San Salvador, tomamos un taxi y fuimos a un conocido baño turco, Hamami, que es uno de los más populares de Estambul.

Conserva el método tradicional que se utilizaba en el Imperio Otomano. Se realiza una limpieza y exfoliación con un guante de kessa y se continúa con un relajante baño de jabón. También puede incluir un masaje con aceites para la piel.

El precio oscila sobre los 20 euros y es necesario reservar nuestra cita con antelación.

La zona de Sultanahmet es la más recomendable para comer y los precios son bastante razonables. En la calle Divan Yolu podéis encontrar muchos restaurantes, cafeterías y tiendas.

También hay otra zona muy buena en la calle Istikal, al otro lado del puente galata. La plaza de Taksim y sus alredelores también está bien para disfrutar de una suculenta comida o cena.

Nos decidimos por la recomendación del Restaurante Enjoyer donde se puede disfrutar de la gastronomía turca. Todos los camareros hablan español y eso nos facilitó que nos explicaran los ingredientes de cada plato. Probamos un delicioso guiso de carne que preparan en una vasija de barro llamado texti kebab, también pedimos una sartén árabe con carne de ternera, cebolla, tomate, berenjena y acompañado de arroz, patatas y verduras.

Solo faltaban un par de horas para regresar al puerto pero no nos resistimos a la tentación de comprar unos pastelitos de hojalder baklavas, que llevan nueces o pistachos y están bañados con miel. Una auténtica delicia!

En el camino de regreso, mi familia y yo, no paramos de hablar de las zonas y monumentos idílicos que habíamos visitado. Nos quedamos prendados por el entorno y, sobre todo, por los colores del anochecer en Estambul.

Nos sorprendió que el carácter de los turcos se parece al de los españoles, no dista tanto en sus costumbres ni en su gastronomía. Estambul enamora desde el primer momento y el bullicio, trasiego, movimiento de sus gentes… recuerda a la España de hace 40-50 años.

En sentido negativo, lo que menos nos gustó es que las mujeres parecen ocupar un segundo lugar. En algunas zonas se respira modernidad pero en otras el papel de la mujer es de segundo orden.

Pudimos ver casos de mendicidad, aunque no excesivamente, lo más triste era ver como pedían limosna con bebés en los brazos o con niños de corta edad.

La seguridad es bastante buena y no sentimos miedo en ningún momento. Lo mejor fue sentirnos rodeados de gente tan amable como los turcos, nos encantó la gastronomía, la profesionalidad, la higiene en los restaurantes y los precios que son bastante asequibles.

 

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